miércoles, 15 de agosto de 2018

Mis pensamientos, mis sentimientos 0



     Acabo de llegar a la conclusión de que estoy más pendiente de ti que de mi. Que, tal vez, me esté siendo más importante lo que tú piensas, lo que tú crees, lo que tú haces con tu vida... 

     No termino de entender por qué paso tanto tiempo intentando comunicarme, más con quien no me escucha, con quien no me lee, con quien no me entiende, con quien no me atiende, porque está en otras cosas, que conmigo misma, ante la seguridad de que yo estoy haciendo lo correcto con mi vida y he nacido para ser la parte incómoda de ese UNO que todas somos, en ese UNO mayor que formamos con el Universo...

    No pretendo ser el "Pepito Grillo" de nadie, o sí, no sé... Prefiero creer que estoy conversando conmigo misma.



     Bueno, sea lo que sea, hoy he decidido iniciar esta "etapa de confesiones" que no sé cuánto durará y que va dirigida a toda aquella que me lea, que da la sensación de que no es nadie que yo conozca o que me conozca, porque no se manifiesta... O que las redes sociales me mienten, cuando dicen que, desde finales de enero de este año, a hoy, se han visitado más de 14.000 de mis publicaciones en este blog...

     Desde que amanezco por la mañana hasta que me acuesto de madrugada, me siento delante de la máquina, en una casi fanática necesidad de comunicarme contigo, de llegar a ti, seas quien seas y estés donde estés, de que sientas que te amo y que necesito reciprocidad, tal vez (y ahora caigo, una vez más, en el juicio), porque yo no sea capaz de amarme suficientemente...

   Como verás, si estás ahí leyendo esto, utilizo mucho los puntos suspensivos ... seguramente, porque tengo muy interiorizado el concepto de que todo está en movimiento, todo sigue, somos energía y en esos tres puntos habita un sin fin de posibilidades... todas.

     Hay una práctica, que vengo realizando hace unos cuantos años, con las personas a quienes decido amar incondicionalmente, que es suscribir un "contrato" unilateral por mi parte, por el que asumo la responsabilidad de no mentirle nunca a esa persona. Casi nadie se lo cree, pero el tiempo les demuestra que lo cumplo. Supongo que en esta nueva etapa hablaremos (de momento, mientras no me responda nadie, es más correcto decir hablaré) muchas veces del amor incondicional, esa que, para mi, es la solución a todo. Te lo aseguro. Hoy lo suscribo contigo.

   IN LAK’ECH*


(el de esta foto no soy yo... pero todas somos una)



(*) Los mayas expresaban el concepto de unidad en su saludo diario, cuando se encontraban, se saludaban diciendo: “IN LAK’ECH”, que significa “yo soy otro tú”, a lo que contestaban: “HALA KEN”, que significa: “tú eres otro yo”.


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