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jueves, 5 de julio de 2018

Poemario '77 (11)



Las siete de la mañana,
violentamente, mi sueño es interrumpido
por el odioso timbre del reloj,
que recuerda a mi consciente
su misión en esta sociedad.
Hace mucho frío,
las mantas y las sábanas,
más acogedoras, que en toda la noche,
intentan retenerme y sumirme nuevamente
en el maravilloso mundo del ensueño,
pero el autómata que llevo en mí,
me obliga a poner los pies en el suelo,
ha comenzado el nuevo día
y he de llegar en el momento preciso,
ni un minuto más, ni un minuto menos,
a la siniestra oficina,
que hará de mí una máquina,
durante siete largas horas.
Es, según ellos, los señores,
los únicos que hablan,
ya que, hasta la voz les pertenece,
mi pequeña contribución
al desarrollo de la civilización,
que también les pertenece, por descontado.
Es lo poco que puedo hacer para ellos
a cambio de que me alimenten,
me cuiden, me instruyan
y me enseñen a vivir más y mejor
y a saber cómo hacer más grande
la gran sociedad donde vivimos,
no importan las necesidades personales,
las colectivas son más importantes,
el egoísmo no conduce más que al fracaso,
no he de pensar en mí, sino en nosotros
y hacer mucho más próspero
nuestro complejo social,
ya que a ellos pertenece.
¡Estoy harto de todo esto!
Ya no puedo aguantar más tanta violencia,
en el hogar, en el trabajo, en la vida entera
y os advierto que soy capaz de morirme,
para que no tengáis a nadie
a costa de quien vivir.

20-11-77



A S. M. el Rey
Distinguido señor:
Ruego me perdone
si me dirijo a usted en estos términos,
pues desconozco el protocolo y, por lo tanto,
no entiendo de distinciones ni tratamientos.
Soy español por error, ya que nací en Uruguay,
un pequeño país de Sudamérica, del que imagino,
usted tendrá noticia y mis papeles fueron renacionalizados,
para poder venir a España, pagando un poco menos,
ya que, entre otras desgracias, ostento la de ser pobre.
De mi última afirmación, se deduce que soy un trabajador
y debido a ello, una persona normal,
entendiendo por normalidad, claro está,
la de esos treinta y pico millones de personas,
que forman parte de su reino.
No estoy, pues, en condiciones de abandonarme al paso de los años,
ya que no tengo patrimonio y, por lo tanto,
he de fraguarme un porvenir.
Pero no crea su majestad, me parece que es así como se dice,
que le confundo con un consultorio radiofónico, ni mucho menos,
ocurre que estoy en esa edad en que, según la ley,
uno pasa de ser niño a hombre y que, por tanto, está preparado
para servir a Dios, a la Patria y a usted,
mediante el cumplimiento del Servicio Militar.
Es por esto y no por nada más, que me dirijo a usted,
para dejar bien claras una serie de cuestiones,
que, desde que recibí la famosa carta, me tienen preocupado.
Ante todo y ciñéndome siempre a lo que supone el Servicio Militar,
he de confesarle que soy bastante pacifista y que la sola idea
de tener que aprender a matar, me horroriza
y, por lo visto, ésta es una de las funciones del susodicho Servicio.
Bien puede pensar, su majestad, que es necesario
estar preparado para la defensa, pero yo no veo
el por qué tengamos que defendernos de nadie, 
ya que tampoco veo el por qué nadie tenga que atacarnos.
Esta es una idea, creo yo, compartida por el 99% de la población
y que solo ustedes, los políticos y algunos paranoicos,
si querer faltar a nadie, ven este peligro.
Ante el Servicio Militar, la mili, como lo llamamos por aquí abajo,
solo quedan dos opciones: hacerla
o declararse objetor de conciencia y no hacerla.
Y por detalles de índole económico, que ya le he explicado,
no me puedo permitir el lujo de perder varios años en la cárcel,
así que he de afrontar los hechos y vestirme de caqui,
pero creo honrado, por mi parte, el advertirle,
que no creo en Dios, ni en usted, ni en la patria
y que, por lo tanto, no cuente conmigo,
a la hora de poner en práctica las enseñanzas,
que recibiré durante estos quince meses.
Y aprovechando que vivimos en un país ¡demócrata y monárquico!,
me tomo la libertad de dirigirme a su majestad,
para que las cosas queden bien claras.

Barcelona, 21 de noviembre de 1977





He de daros las gracias
por todo cuanto habéis hecho,
me habéis devuelto la confianza en mí
y con vuestro amor, me habéis hecho pasar
algunos de los momentos más hermosos de mi vida.
Porque en este mundo maldito,
donde somos manipulados, extorsionados,
regulados, deprimidos y observados,
me habéis descubierto que aún queda belleza
y trozo de corazón
con el que hacer feliz a una persona.
Gracias a vosotros, vuelvo a ser el que era
y procuraré, por todos los medios,
extender mi felicidad más allá
de las fronteras de lo material.
Nosotros construiremos un mundo diferente
sobre las ruinas de esta sociedad.
¡Os lo juro!

19-12-77



Quiero volver a verte
porque me encuentro entre dos aguas,
flotando en desconcierto.
No sé nada de ti,
no sé nada de nosotros
y quisiera descubrir si existe algo para ambos,
más allá de cualquier exterioridad.
De verdad, no sé qué pensar,
pero me gustaría mucho
volver a tenerte junto a mi
para matar, de una puñetera vez,
al estúpido, cobarde y huidizo,
que selló mis labios,
cuando intenté besarte.
Me merezco otra oportunidad
y espero no quede muy atrás todo aquello.


19-12-77



Empiezan a cruzar sus malos pensamientos,
sabedor de que su cuerpo se alejaba de sí,
cuando, de pronto, un buen redentor
se alejaba de sí sobre un pantano,
lejos de cualquier objeto biplano,
todos gritaron puerta,
Dios, quítame cuenta,
al comenzar un nuevo día,
Cristo, Cristo, gritábante todos,
un acorde de cuerdas amarillas,
la branquia, que sobresalía de las fauces
de los armarios, repicaba en su mente,
Grr, Grr, Grur, Und, Generalóptica, Cristina,
no me acordaba de tu nombre
y la voz de fondo de mis ángeles
cantaba te quiero con locura y con amor.
Cuando yo escribía esto, pensé
qué tontería, Ángela o Mari… no Ángela,
no, era una canción, cançó,
no lo pienso, lo conduzco, simplemente,
gritaba mi cerebro,
pensé disculparme a Carmina,
esto es un experimento,
estoy bajando y ya lo veo todo bien,
Martina, te quiero todavía,
porque siempre te querré toda mía,
el cantante se espera y repite
la última frase para que la coja,
ahora, aún me vuela el bolígrafo,
tal vez intente incontrolarme,
el brazo me cansa la mano
y tengo que parar, de vez en cuando,
tente en ver ese… mi cerebro interviene,
me canso, canta un disco antiguo,
monótono Gora, que caligula un niño en el suelo.
Pienso si lo entenderé mañana,
música metálica, hojas lágrima cantaron,
cambiable de divo joven a divo viejo,
nueva interrupción semántica,
Cristina vuelve a mí,
va toneix o con cariño
y nueva fuerza represora.
No quiero escribir más, porque estoy cansado
y aunque sea una jugarreta,
no me tomarán.

31-12-77




miércoles, 4 de julio de 2018

Poemario '77 (10)



A Sacco y Bancetti,
con el máximo respeto y cariño
de un compañero.



Sobre vuestras tumbas,
alrededor de vuestros nichos,
los gorriones revolotean todas las mañanas
y cantan al mundo vuestra inocencia.
Vosotros, que disteis la vida por el ideal más puro,
seréis recordados por todos
como la máxima expresión de la verdad,
a pesar de las injurias de la ley humana.
Hace, ya, cincuenta años,
el mundo ciego cortó vuestras alas,
manchando vuestros cuerpos de lodo,
manchando, una vez más, sus manos de sangre.
Hace, ya, cincuenta años,
es mucho tiempo para nosotros,
son muchas injusticias por nada,
es hora de denunciarlo todo.
Nicola, Bartolomeo, no habéis muerto,
nosotros, los jóvenes, hemos recogido vuestro fruto
y estáis entre nosotros, como dos compañeros más.
Nicola, Bartolomeo… gracias.


26-8-77




A una futbolista de Horta


He vivido por ti
veinticuatro maravillosas horas de ilusión
y prometo escribir en tu honor
el más maravilloso de mis poemas.


25-9-77



Buscaré entre los matorrales,
bajo el sol del otoño,
cobijado entre las rocas, te hallaré
y gritaré de júbilo de amor,
porque al fin, te habré logrado.
Sé cómo ha de ser,
todo aparece muy claro ante mis ojos
y tu largo vestido negro
destacará sobre el manto de hojas secas.
En ese momento el mundo será nuestro
y el silencio ahogará todos los ruidos,
saltaremos juntos bajo las ramas peladas de los árboles
y unas gotas de llanto bañarán tus mejillas,
como el rocío que ahora me entristece.
Subiremos más allá de las montañas,
más arriba aún, hacia lo eterno
y danzaremos entre los estratos,
desafiando a la gravedad.
¡Oh, maravillosa vida eterna!
¡Oh, misteriosa caja de cristal!
Juntos, tú y yo, poseeremos la celeste luz de la libertad
y será repartida entre todos mis hermanos,
como el antiguo maná de los cristianos.
¡Oh, anarquía! Faltan más de dos mil años,
pero sabré esperar con ilusión.

1-10-77



Pasado, presente, futuro,
maldito tiempo en boca de los hombres,
que apenas gozan de unos años para la vida,
pasado cruel, que aprieta las gargantas
sin llegar nunca hasta lo extremo,
que está siempre dispuesto
a lanzarnos con rencor viejos errores,
presente inexistente, que ya es pasado
y, por tanto, hipócrita infernal,
futuro, que ya colma el presente
y, por lo tanto, pasado incondicional.
¡Maldito cronometraje!
Yo no he sido creado para enfrentarte
y ya no sé si fui creado anteriormente.

1-10-77



Te entiendo entre canciones de alegría,
te busco entre perfumes que me embriagan,
espero de tus labios la armonía
que traiga la alegría hasta mi alma,
al ser en tu persona mi esperanza,
al no pertenecerme, aún, mi idea,
quisiera ser la bruma que se enlaza,
quisiera que conmigo ya estuvieras.
No sé cómo te llamas ni quién eres,
no sé de tus ideas los dominios,
mas no será menos dulce la muerte,
si antes de que muera, no soy mío.
Estoy buscándote en miles de caras
y espero recordarte, en el momento
que surjas de la nada, en esperanza
y logres dar la vida a este muerto.
Soy yo, yo, quien te busca en el espacio,
también soy yo quien te alza en pedestales,
mas yo no soy capaz de hallar vocablo,
que al encontrarte, ahuyente, al fin, mis males.
Espero y la esperanza me perturba
y llega a destrozar mis planteamientos,
acércate, cuanto antes, a mi tumba
y olvídate, por hoy, de que estoy muerto.

9-10-77



Quisiera tenerte entre mis manos
para decirte cuánto te odio
y escupir sobre el eccema de tu podrida cara
todo el veneno que almacena mi vesícula.
Me gustaría golpear tu sucio cuerpo,
con los mismos puños que muerdo,
cuando lloro de rabia en mi habitación
e ir destrozándote, poco a poco,
desfigurando tu ya desfigurado cuerpo,
me gustaría patearte las tripas, pisar tu cabeza
y machacarte los dedos con un martillo pilón,
por cada hombre que mataste,
hundirte los dedos, una y otra vez, en los ojos,
me gustaría ir delante de tu cuartel, de tu cárcel,
de tu campo de concentración
y decirte: ¡Hijo de puta! ¡Hijo de puta!...
…pero… veinte años de educación reaccionaria
son demasiados palos en la misma estera,
para poder olvidarlos en un día.

31-10-77



Estoy amargado, deprimido,
mis manos se crispan sobre mi cabeza
y se agarran a mis cabellos,
como queriéndose vengar por lo que soy,
los dedos de mis pies se encogen con furia
y mi mandíbula se cierra,
haciendo crujir mis dientes,
del fondo de mi cerebro
surge la orden que ha de cambiarlo todo:
Has de llorar,
la amargura de los hombres exige eso y más,
has de sufrir, has de llorar
y así, la desdicha irá creciendo, poco a poco,
hasta convertirse en la máxima desesperación,
¡Has de recordar tantas desgracias!
No es la vida quien más te ha ayudado,
al contrario, te ha hundido en un abismo
oscuro y silencioso, como tu desgracia.
¡Llora! ¡Llora! No permitas ni un momento de paz,
nada de lo que te rodea es hermoso,
si alguna vez lo ha parecido,
tan solo han sido eso, apariencias,
todo está podrido, ¡llora!, ¡laméntate!,
eres el ser más desgraciado,
no hay nadie, sobre la capa del mundo,
que pueda dejar su egolatría para mirarte un instante,
¡tan solo un instante, por favor!, ¡por favor!
¡Oh, la vida es cruel contigo!, ¡llora!,
jamás podrás conseguir nada,
¡llora, llora, llora!,
nadie comprende tu pesar,
nadie quiere apiadarse,
¡no, no es compasión lo que mendigas,
es comprensión!,
eres tan bueno…
y ellos, ciegos, la ignoran,
malditos materialistas.
¡Llora!, maldice mil veces tu desgracia
……………………………………..
¿Qué es la amargura, sino el reflejo
de un capricho inconseguido
o la pérdida de algo, tan anhelado por el egoísmo,
como la vida propia y en sí misma?
¿Qué es la depresión, sino un conjunto de frustraciones,
provenientes de un gigantesco castillo de cartas,
de un aéreo gigante en la impotencia?
¿Qué son las desgracias, sino exageraciones de la verdad,
convenios trazados, a través de los siglos,
que culminan en la cumbre con su obra: la moral,
carcomida, desde su base, por sí misma?
¿Qué es el amor, sino…?
¡El amor no existe!
Yo lo he inventado para sufrir, porque soy hombre
Y no puedo conformarme con tan poco.
¿Qué es el amor? ¿Qué?
¿La vida? ¿Una? ¿Todas las vidas?
¿Es eso amor? ¿El sufrimiento, la amargura, la desgracia,
la vida misma?
¿Qué es la vida? ¿Mover los brazos de arriba abajo,
dando explicaciones, aquí y allá, de algo que no entendemos?
¿Cerrar los ojos para vivir hermosos sueños u horrendas pesadillas,
sin saber si habré de despertar?
……………………………………………………………
Estoy amargado, deprimido
y mis manos y mis dedos y hasta mi cerebro,
han de representar la farsa para un solo espectador.

31-10-77



Hace tanto tiempo que debí hacerlo,
que la verdad, oscura y tímida,
escurridiza y alocada,
se me pone entre los ojos,
como un tenue velo azul,
como el palpitar de unas manos,
llenas de amor, en la sangre de sus venas,
como el canto de una sirena semi ahogada.
Entre pétalos de rosas amarillas
me ofrecen la libertad de elegir
la que, más tarde o más temprano,
será mi última inspiración: la muerte.
Yo no sé cuánto habré aportado a la vida,
el tiempo y algunos hombres lo dirán por mí,
sin embargo, continúo calumniándome,
disfrazado de hombre, camino por la ruta,
que me conduce a quién sabe dónde,
tropiezo, una y otra vez, entre los matojos,
me equivoco y me equivoco
y, sin embargo, mi cuerpo continúa vertical,
he buscado pequeñas cosas que me harían feliz,
he intentado ruborizarme ante ellas
y he fracasado, por momentos,
olvidando la importancia de cada una de ellas.
Estoy desconcertado. No llego a comprenderme.
Y en el periódico de mi corazón,
una nota me recuerda lo que busco:
“Urge conocimiento detallado
Del Ego y sus aledaños.
Razón: Aquí”.

19-11-77


viernes, 29 de junio de 2018

Poemario '77 (9)



Sí, señores,
soy anarquista 
y no escondo ante nadie mi identidad.
Soy anarquista 
y lo soy, porque soy, ante todo, 
un ser humano.
Ninguna causa más justa
puede llevar al hombre
a reivindicar el derecho a la vida total, 
que paso a paso, generación tras generación,
desaparece entre los bloques de irracionalidad,
que envuelven el mundo en que vivimos.


9-7-1977


Cuando las flores rodean el camino,
ávidas de amor y calor
y se besan unas a otras sin distinguirse, 
me siento el pasajero de la noche,
envuelto en un manto de infinitas sensaciones.
Tengo algo que decirte
y en algún lugar remoto de nuestro pasado,
las palabras se regocijan traviesas,
burlando, una vez más, mis sentimientos.
El pasado, el presente y el futuro
se dan la mano fraternalmente
para aliarse para siempre en contra de la divinidad.
No soy más que un hombre que busca
y es lo único que quiero ser.
Me horroriza la idea de venderme, cada día,
por el sustento que mueve mi aparato,
pero más me horroriza tener que evitarte
o abandonar la búsqueda que me da la vida.
Me sé poeta cargado de emociones
y me sé hombre frustrado por el egoísmo,
con infinitas posibilidades y, pese a todo,
con mínimas esperanzas.
Sin embargo, escribo
y escribo para ti, que jamás leerás estas palabras,
porque sé que me comprendes,
porque sé que en algún remoto lugar,
pasearás por entre las flores
y te sentirás envuelto en sus fragancias
y entonces, desearás ser poeta y sufrirás por ser hombre
y pensarás en mi como nunca lo hayas hecho...
Y ambos partiremos hacia el infinito,
unidos por un cordón invisible,
que se alimentará con nuestras lágrimas.


9-7-1977



¿A quién quieres engañar
con tus estupideces?
¿A quién piensas convencer
de que tienes lo que no tienes?
¿De quién esperas obtener
los favores que deseas?
¿A quién pretendes comprar
con esa estampa de galán?
¿No sabes que el mundo es ciego?
(mi particular mundo, al menos)
y, sin embargo, te empeñas
en que advirtamos tu plumaje de colores.
Razona un poco, hombre vacío,
que nadie te está mirando
y recuerda que, cuanto más brilles,
más cegadora será tu presencia.

11-7-77



Los extraños están danzando,
ella les sigue,
ella es el tul que se mueve con el viento
y yo me enamoro, poco a poco, de su ondular.
Los hombres y mujeres se emborrachan entre gritos,
ella les sigue, danzando como un vals de olas
y yo me pregunto ¿cuándo se irán todos?
Los gritos, la música, las panderetas...
su luz ténue resalta sobre todas las cosas
¿cuándo podré hablarle?
Quisiera decirle que la quiero,
que nunca, nada había llenado tanto mi vida
¿cuándo se irán todos? ¿cuándo podré hablar con ella?
La luna brilla en toda su majestuosidad,
su silueta aparece en el centro, grácil, hermosa,
quisiera que estos minutos colmaran mi vida
¿cuándo podré besar su piel?
Los danzantes están agotados,
sus cuerpos se manchan de tierra
hasta confundirse con el suelo,
pero ella sigue bailando,
¿cuándo se irán todos?¿cuándo podré hablarle?
¿cuándo podré decirle que la quiero?
Amanece, el sol surge, al fin, de entre los matorrales,
todos recogen sus cosas, comienza el éxodo.
¡Ella se marcha, también!
¡No! ¡No te vayas! ¡Te necesito!
¡Maldito amanecer!
¿Por qué se marchan todos?
no podré hablarle ya...
¡Qué estúpido he sido!

9-8-77



Es el alumbramiento en plena noche,
cerrado bajo las nubes
que intentan ocultar mil tesoros
con su frágil manto de ilusiones ya marchitas.
Ha sido un día difícil para muchos,
un rudo y trabajoso día menos para todos,
le hemos robado un poco de dulzura a la vida
para entregarla en ofrenda a la muerte,
intentando sobornar, por ese poquito de tiempo
que siempre hemos necesitado.
Ya nadie se mueve aquí,
a lo lejos, alguien comienza su trabajo,
ignorado por la multitud,
e incluso, por sí mismo.
Aquí se intenta dormir,
se intenta, a pesar del pensamiento,
que golpea, una y mil veces, cada vena del cerebro.
Hoy ha sido un día difícil,
más que los anteriores,
¿pero, qué puede importarnos?,
hemos nacido para morir
y mañana volveremos a nuestras posiciones
para conseguir, nuevamente, ese pequeño indulto.

22-8-77


Cuando pienso en mi,
cuando pienso en nada…
cuando pienso que no soy lo que quisiera
y me odio… y me desprecio…
y me insulto con voz entrecortada,
cuando dicto, con jactancia, mis teoremas
y descubro en mi la baja traición humana, inhumana,
cuando predico hacia ellos mi altruismo
y me convierto en el más mísero de los egoístas,
cuando intento darlo todo sin dar nada,
cuando el vociferar de mi alma turbia
atraviesa el filtro embustero, embaucador,
cuando digo toda la verdad y oculto,
cuando pido la voluntad y exijo,
cuando me miro en el espejo de mi cara
y descubro el anatema, horrible contradicción…
Entonces, es hora de llorar,
pero parece existir realmente una justicia,
oligarca exclusiva de mi ser,
que impide, en castigo de mis contradicciones,
que las lágrimas purifiquen mis pupilas
y mis ojos, resecos por el odio hacia mí mismo,
me reclaman el manjar con desesperación.
¡Quiero llorar! ¡Quiero perder esta calma exasperante!
y poder encontrar, nuevamente, mi sendero.

22-8-77


Muchacha, que besé
al amparo de un pretendido amor,
no sé qué pensaste tú,
yo pensaba en otras cosas,
distantes, lejanas,
ocultaba tras tus cabellos mis ojos
capaces de traicionarme,
no sé en quién pensabas,
yo buscaba algo menos puro que aquello.
Muchacha, que besé
a oscuras, entre penumbras,
(no es posible amar a plena luz donde no hay amor),
no recuerdo tu nombre,
ni siquiera tu silueta,
no fui aquello que prometí
y la excusa puso distancia entre ambos.
Ahora, intento recordarte
en el laberinto de ideas que me guían…
para pedirte perdón.

23-8-77


Algo me lleva detrás del universo,
el universo me ahoga con sus garfios,
algo se mueve tras mis ojos,
mis ojos girarán de un lado a otro,
algo me dice que no estoy vivo,
vivir es más que eso, os lo aseguro,
vivir es escribir un largo cuento,
improvisar la vida, poco a poco.
Algo me turba interiormente,
es algo profundo, me imagino,
es algo que me lleva mucho más lejos,
algo necesario como la vida.
Algo me arroja, hacia vosotros,
con sobrenatural encanto,
con plenitud inhumana,
con insistencia de hombre,
y no me resisto a ser un papel,
insignificante a la vista,
pero trascendente en algunas vidas.
Algo se revela, en mí, como importante
e intento traducíroslo en mis poemas.

25-8-77



jueves, 28 de junio de 2018

Poemario '77 (8)



Quise encontrarte,
tropezar contigo en mi camino...
y el tiempo se me hizo largo
y la vida, llena de barro,
me absorbía, lentamente, con morbosa satisfacción.
Quise hablarte, amarte con la voz,
rozar tu cuerpo con mi aura,
hasta fundirme, en ti, mil veces...
y el tiempo se me hizo largo
y la vida, llena de barro,
me absorbía, lentamente, con morbosa satisfacción.
Quise olvidarte,
lanzarte, con fuerza, contra la indiferencia
y hacerte desaparecer, entre centenares de cuartillas arrugadas
y el tiempo se me hizo largo
y la vida, llena de barro,
me absorbía, lentamente, con morbosa satisfacción.
Quise romper con mi vida,
el suicidio se presentó, tentador a mis ojos,
con anhelos servilistas,
pero el tiempo se me hizo largo
y la vida, llena de barro,
me escupió hacia tu mundo con morbosa satisfacción.


25-6-77



A Libertad


A nadie sirves, si no estás entre mis manos,
si no te forjo con mis puños,
si no te creo como he creado mi campo,
si no te gano, paso a paso, metro a metro,

A nadie ayudas, si no te difumino,
como difumino mis ideas entre la multitud,
doce personas, mil mundos...

A nadie liberas si no es al todo,
si cada centímetro de cuerpo y espíritu
no te posee totalmente.

A nadie favoreces, a nadie reconfortas,
si no destruyo, en tu nombre,
este mundo absurdo de abstracciones,
que abandera multitud de libertades.
y destruye, con sadismo calculado,
vidas, mentes, hombres y pueblos,
en honor de alguna de ellas.

26-5-77


Enterraos, bajo los abetos,
hasta que la noche os ampare,
el cielo es demasiado claro para vosotros.
No, no estoy loco,
enterraos bajo los abetos,
pedid limosna entre harapos,
el cielo es demasiado claro para vosotros,
algún alma caritativa habrá, aún.
La utopía está cerca de nosotros,
pedid limosna entre harapos,
no pretendáis quedaros con la exclusiva,
sed lo que sois, en el día y en la noche,
no conseguiréis ser marginados totalmente.
Difundamos nuestra nueva, tan gastada,
ellos la conocen vagamente,
sed lo que sois, en el día y en la noche,
no perdamos la fe por el fracaso.
Difundamos nuestra nueva, tan gastada,
algún día, comprenderán que estaban equivocados
y nosotros, entre pétalos de rosas,
podrmos morir tranquilamente.

20-6-77





Si el pasado ha hecho tanto por vosotros,
si no sois capaces de olvidar,
si seguís viviendo como nuestros antepasados,
no será mi voz la que turbe vuestros pensamientos.
Si hay algo más importante que el futuro,
si los fracasos de ayer vuelven a hacer mella
sobre vuestros cansados cuerpos,
si no sirven de nada veinte siglos de escarmiento,
no será mi mano la que se revele contra todo.
Si no sois capaces de meditar,
si la autocrítica es un trabajo muy pesado,
si elevarse a la categoría de hombres es demasiado
para vuestras mentes teledirigidas,
no serán mis labios los que pregonen libertad,
Porque la vida os lo ha dado todo
y vosotros lo rechazáis, con petulante ignorancia,
porque tenéis en vuestras manos la libertad
y la dejáis escapar, ciegos a todo
y porque vais gritando por las calles
estúpidas consignas intrascendentes,
intentando conseguir poderosas situaciones,
no, no será mi cuerpo el que se ofrezca
para el duro trance del martirio.
Tropezad todos juntos donde otros lo hicieron
y daos cuenta de que valéis
para algo más que para vivir.

30-6-77



No me pidáis un voto de favor,
vuestras causas me resultan repulsivas,
vuestras metas son para mí absurdas,
vuestros métodos son, del todo, desfasados.
No me exijáis participar en vuestra farsa,
la libertad se consigue con hechos, no con palabras,
odio vuestra demagogia y vuestros crímenes sociales.
No me pidáis un voto de favor
para exterminar la especie,
golpead mi frente, si lo deseáis,
pero no esperéis que me traicione.

30-6-77



Entre pitos y flautas anda el juego,
cincuenta por ciento para cada uno,
pitos pregona libertad,
flautas defiende la justicia,
pitos desea el poder,
flautas se enriquece poco a poco,
pitos promueve la cultura,
flautas apoya al trabajador,
pitos funda ateneos de privilegiados del intelecto,
flautas controla la mitad de las fábricas,
para pitos la enseñanza ha de ser gratuita,
flautas dice que el hombre tiene derecho al descanso en su vejez,
pitos pone trabas absurdas a los maestros,
mientras flautas emplea sexagenarios en sus industrias,
pitos proclama la igualdad entre los hombres,
flautas desea una mejora de la sociedad urbana,
pitos es el jefe de su bando,
flautas se compra un castillo en la montaña,
pitos y flautas coinciden en un punto:
todo hombre tiene derecho a un puesto de trabajo
y su familia, a un hogar justo,
millones opinan como ellos
y han de mendigar una limosna para sobrevivir,
pitos ataca a flautas por su falta de eficacia,
flautas se defiende aconsejando paciencia,
pitos y flautas caerán en una nueva guerra…
Mientras ambos se matan,
¿por qué no intentamos hacer algo por nosotros mismos?

30-6-77 



Alguien me preguntó:
¿Por qué debemos mendigar la libertad?
Desde entonces, gigantescos monstruos sin cabeza
convierten mis sueños en pesadillas.

30-6-77


Estuve a punto de pedirte que vinieras a mi casa,
me llenaba el corazón la simple idea de tenerte a mi lado,
estuve a punto de destruir el encanto misterioso,
pidiéndote que escucharas mis poemas,
estuve a punto de decirte que te quiero,
que necesito que entres en mi vida…
pero el idiota majadero que se esconde en mi cabeza
impidió nuevamente que me acercara a ti.

30-6-77


Caminaba entre el humo
sumergido en mis pensamientos,
buscando, tal vez, la fórmula mágica
que tantos otros habían olvidado.
Tu bajabas las escaleras hacia mi
y no supe descubrirte a tiempo,
el aire comenzó a flotar entre tus cabellos
y la luz se concentró a tu alrededor
formando un aura de colores.
¡Qué hermosa composición!
Tus ojos repasaron mi rostro fatigado
y se detuvieron en los míos unos segundos,
temí ruborizarme,
romper con mi torpeza el encanto
y aparté la vista de tu cara.
Tus pechos, libres bajo la blusa violeta,
inspiraban mil poemas de pasión,
me sentí enfermo, tembloroso
y me supe poco para la libertad.
Desde entonces, busco, cada noche, en el camino,
el rostro de la Gioconda,
tu rostro de mujer adolescente,
que quisiera acariciar cada mañana
y a quien quisiera ofrendar mis poemas.

1-7-77


Os reunisteis un dos de julio
para demostrar a todos vuestra fuerza,
para demostraros que tenéis vida propia
y que la juventud os apoya más que nunca.
Hablasteis o mejor, hablaron ellos,
los de siempre, los legendarios
y levantaron a la masa
y arrancaron de ella el aplauso
y les hicieron sentirse fuertes,
unos rememoraban viejos tiempos,
otros intentaban proyectar el futuro,
ninguno escuchaba, erais todos sordos y ciegos.
La herencia iba a caer en manos extrañas,
algunos intentaban llegar a sus ídolos,
no tenemos ídolos, dijeron siempre,
pero allí estaban todos, líderes de una lucha absurda
estancada en la noche de los tiempos,
recordando y recordando,
justificando errores anteriores,
otros trataban de romper la calma,
somos nosotros la fuerza, decían
y trataban de agolparse contra las vallas.
¡Malditos perros policías!
La noche se adueñó del escenario
y las nuevas generaciones se volcaron sobre él,
lo absurdo comenzaba a presidir sus auras
y nuevamente os repetíais contrariados:
la herencia va a caer en manos extrañas,
los gritos, lo histérico de todos,
entraba en juego con buenas cartas,
drogas, alcohol, antiestética de la nueva cultura,
sus cuerpos desnudos, ostentosos,
ofrecieron al mundo el lamentable aspecto
de una generación que habrá de dar explicaciones
a los nuevos hombres de mañana,
que habrán de reconocer su fracaso,
porque no supieron utilizar la poca libertad
y la herencia, la más preciada,
iba a caer en sus manos.
Culpables son de sus actos,
como culpables sois vosotros,
de haber bajado del tren en marcha,
apeándoos en el pasado, cómodo en añoranzas.
Aquel dos de julio fue, pues,
la demostración práctica
de todas mis antiguas teorías.

3-7-77